Publicado: 28 de Mayo de 2018 a las 05:43

Hoy inauguramos esta sección cuyo objetivo es informar brevemente sobre asuntos curiosos relacionados con el amplio mundo de la nutrición: verdades, informaciones inexactas, medias verdades, falsas creencias, etc.

De primer plato, comentaremos la gravedad que puede acarrear el creer en aseveraciones sobre dietas que hacen adelgazar rápidamente (pero que no mencionan los riesgos que esto implica).

Actualmente, vivimos en una época en la que nos hemos acostumbrado a que casi todo funcione inmediatamente apretando un botón y creemos que esto funciona (metafóricamente hablando) también para las dietas. Bueno, pues no es así, al menos si queremos conseguir resultados duraderos que es de lo que se trata.

Hablar de nutrición y dietética es, desgraciadamente, hablar de intereses económicos y es por esto que hoy en día podemos encontrar mil y una manera de emprender la tarea de adelgazar. Si bien es cierto que no todo lo que se ofrece puede ser sospechoso de ser un puro negocio, también es verdad que debemos ir acostumbrándonos a la idea de que reducir peso, comer de un modo racional y sano y mantener ese peso es una tarea que va a requerir esfuerzo por nuestra parte y, sobre todo, una gran apuesta personal de conseguirlo.

Se ha banalizado tanto el asunto de adelgazar que hemos entrado en una dinámica del “todo vale” con tal de conseguirlo y hay auténticos genios del marketing que están pensando cómo conseguir atraer clientes para sus productos, y con bastante éxito, debo decir.

Me gustaría trasladar a quien lea esto que la mejor y más racional manera de perder peso y llevar una vida sana es cambiando los hábitos que nos llevaron a adquirir esos kilos de más. Es de una lógica aplastante, lo cual no quita para que sigamos haciendo las cosas inadecuadamente y pensando que lo último que nos recomiendan “porque a mí me fue bien” , es la piedra filosofal que estamos buscando.

A día de hoy, no existe ninguna solución definitiva para adelgazar que no sea a través de lo que la naturaleza nos da: los alimentos. Y cuanto más despacio adelgacemos, mucho mejor porque de este modo le estaremos dando tiempo al organismo a irse acostumbrando a su nuevo estado. Recordad: lo que se pierde rápido se recupera rápido.

De postre, querría finalizar recomendando la lectura de un libro escrito por, en mi opinión, uno de los mejores nutricionista actuales de nuestro país: Juan Revenga. El título del libro es  Adelgázame, miénteme y es un documento fantástico que desmonta todos los engaños que se llevan a cabo hoy en día para hacer creer a la gente en soluciones mágicas. De lectura obligatoria para todos los interesados en este tema. Que lo disfrutéis.

En breve vuelvo con otra nota degustativa sobre los peligros del azúcar. Hasta pronto.